Bueno… como había hecho una incursión de Mil Estrellas en el PN Pollino en época normal, tenía ganas de ver el Parque con el manto blanco. Hacía ya algunos años que no dormía en estas condiciones y quería comprobar también un truco que vi en internet para hacer que la tienda no condensara demasiado, que como me había dicho mi amiga Martina, el problema de estas tiendas tipo tunel de una persona es que condensan mucho, y era cierto porque en mi primera salida amaneció toda mojada.

Salí tarde el sábado, sobre las 13.00 horas despues de trabajar y llegúe al punto de inicio de andar sobre las 15.00.
La idea era subir al Monte Pollino por el Colle Gaudollino, haciendo noche en punto cercano , pero encontrandome un par de personas por el camino me comentaron que hacía falta crampones y yo sólo llevaba raquetas, así que llegando al refugio Gaudolino, ví el estado y desistí, dandome la vuelta con intención de acampar en solitario, sin «turisteo vecinal» en cualquier otro lugar y hacer sólo un trekking por el PN y recordando la orientación que me he dado cuenta que desde que usaba GPS disfrutaba menos, asi que me descargué los planos en papel.
Llegúe sobre las 18.00 h, casi de noche al Piano de Toscano y acmapé. Lástima que había luna llena porque sino las fotos de las estrellas hubieran sido espectacular.

El truco que ví para la condensación era meter en un extremo abajo de la tienda (Nordisk telemark II) un palo tipo horquilla que levantara un poco la tienda por ese lado y creara una corriente de aire ascebdente… y la verdad es que funcionó o es que esa noche condensó menos el ambiente.
Reconozco que lo bueno de esta tienda es el peso, pero por 200gr más creo que en condiciones invernales prefiero mi Salewa Litetrek II que cuyo único inconveniente que tiene es que si no hay nieve no es nada discreta.

Levantandome temprano, sobre las 7.00 tenía intención de volverme ya, pero vi unas huellas que venian del Este del Pollino, así que recogí y decidir ver si había otro paso para llegar. Confirmandose mi sensación.
Luego, a la bajada, me cruce con un par de Guardas de Montaña, justo a pocos metros de un paso complicado de unos 10 m de ancho, donde no había sitio para el error pues podia caer a un barranco, y la verdad es que arriesgúe demasiado, pues la falta de crampones, y lo torpe que se es al andar con raquetas me la hizo jugarmela.
Conseguí pasar y bajando ya por una senda marcada helada, me confié y arrastré unos 10 o 15 metros hasta que un árbol me paró, dandome un buen susto y pensando todo la samana despues que hubiera pasado si el resbalon hibera sido en el paso anterior.
En definitiva, buen finde y planificando una ruta más para retomar las «viejas y buenas constumbres»,


Truco del almendruco








































